30/09/08
¡ CUERPO A TIERRA, QUE VIENEN LOS DIRECTORES DE ESCENA !
En los últimos meses he ido varias veces a la ópera y casi nada he contado de ello en este blog. La explicación es muy sencilla: todavía me estoy recuperando de ello.
Para mí la ópera es un 80% música y un 20% de teatro. Así la conceptuo y así la amo. Es solamente mi opinión. Es muy probable que no sea correcta. Pero, dado que es la mía, es la que yo uso como referencia.
Dicho lo anterior, se comprenderá cuan apenado y, a veces, cabreado estoy cuando asisto a una ópera en la que la parte teatral es tan abominable que ensombrece o incluso impide de manera total disfrutar de las exquisiteces musicales (cuando las hay).
Las tres "cositas" que se me han indigestado ultimamente han sido El castillo de Barba Azul de Béla Bartók, Elektra de Richard Strauss (dos montajes para la ABAO bilbaina en los sufrimos al director de escena Peter Konwitschny) e Idomeneo de W.A. Mozart (en el Teatro Real en el que casi nos aniquila el director de escena Luc Bondy -foto de cabecera de este post-).
Vamos a dejar de lado las partituras, la orquesta y los elencos. No quiero hablar de música en este post. Hablemos hoy solo del teatro que debe acompañar bien, o debería, a una ópera.
Pues bien, los montajes escénicos de estas tres óperas han sido de las experiencias más deprimentes a las que me he enfrentado en los últimos años. O por grises, lúgubres, minimalistas, asincrónicos o por delirantes, poperos, sanguinolentos el resultado ha sido una música que no se podía disfrutar. En los casos de El castillo de Barba Azul o de Elektra da un poco igual (son dos pestiños musicales que no hay quien los disfrute). Pero en el caso de Idomeneo Rey de Creta es un drama, pues es una ópera no exenta de belleza músico-lírica y, sin ser lo mejor de Mozart, es muy disfrutable, cuando a uno le dejan.
De las dos primeras óperas citadas (El castillo de Barba Azul y Elektra) decían sus organizadores que "la tensión de una tragedia que invita a reflexionar sobre lo estéril que resulta el recurso a la violencia". El ya citado Peter Konwitschny va aún más lejos y afirma que "El mundo occidental está próximo al colapso y me parece una postura muy asocial presentar la ópera sólo como sonidos bonitos. Todas las obras tienen un mensaje importante y me parece asocial pisar un escenario sin decir nada".Yo diré lo que sentí. Aprecié mucho la esterilidad de sus montajes (no la de la violencia) y me pareció asocial que la escenografía fuese tan fea, estridente, inadecuada e insufrible. De hecho, me pareció que pisaron el escenario para decir nada, o al menos, nada bueno.

De la segunda (Idomeneo -foto anterior-) el ya mencionado director de escena Bondy dice "Me pareció interesante acercar esta ópera todo lo posible ya que es una obra muy intimista que rezuma refinamiento". Pues bien, su montaje ni es cercano al público (no basta con poner a los cantantes muy cerca del patio de butacas) ni es intimista ni refinado. Lo que yo sentí fue aburrimiento, pena, indignación y al final perplejidad.
A mi me da la sensación de que muchos directores teatrales consideran que su trabajo (muy bien pagado, por cierto) es llevarse la trama de la ópera al tiempo histórico más distinto posible al del libreto original (en caso de duda, siempre es muy socorrido trasladarla a la Alemania nazi de los años 30, o eso creo a juzgar por el número de óperas y obras de teatro que se van a visitar el tiempo post República de Weimar), castigar al público con oscuridad, minimalismo, estridencias y por fin, siendo esto una de las claves fundamentales de su tarea, nunca, insisto, nunca hacer coincidir el tono de la escenografía con el tono de la música (son apoteósicos los finales alegres -musica y argumento- contrarrestados por escenografías tenebrosas a más no poder). Este es, sin duda, el director de escena postmoderno main stream. Aunque no hay que dejar de referirse a esos otros directores de escena que parecen todos primos (tontos) de Almodovar, que inundan de kitsch todo lo que tocan y que se mueren por hacer pop cualquier cosa. Recuerdo una muñeca hinchable de más de siete metros de alto en la sacrosanta arena de Verona en medio de una Traviata de hace unos cuantos veranos.
Pues bien, a todos estos profesionales de destrozar óperas solo les quiero pedir una cosa: dedíquense a otra cosa y déjenos disfrutar de la belleza musical del genero. Si alguno de ustedes se ve en condiciones de acompañar armonica y consecuentemente la música de una ópera con su teatro, sigan adelante.
Por cierto, todo esto no quiere decir que considere que las óperas tienen que ser reproducidas miméticamente ad nauseam. No, estimo la innovación, los nuevos enfoques y el riesgo del cambio. Pero siempre que haya coherencia y armonia entre la música y el teatro.
Dicho lo anterior, el raro seguramente debo ser yo. El montaje de Idomeneo del que hablo gusto mucho a la prensa.
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27/09/08
YO ME SUBI A UN PIANO VERDE
Hace unos días estuve viendo en Bilbao el espectáculo de MILLAN SALCEDO llamado YO ME SUBI A UN PIANO VERDE.
El actor manchego, supongo que marcado él y marcados nosotros para siempre por su papel en el histórico grupo humorístico MARTES Y TRECE, trata de vivir, trabajar y ser el mismo, más allá de las empanadillas.
Creo sinceramente que lo ha conseguido. Hace más o menos lo que quiere y sigue siendo un actor, cantante y artista genial. Desde el adios de My13, ha escrito libros, dirigidos series de televisión, protagonizado programas, ganado algún dinero con las DVDs de My13, cantado zarzuela, interpretado teatro clásico y ahora nos regala dos horas de monólogo de alto voltaje humorítico, musical, humano, terapeútico e incluso, si me lo permitís, filosófico.
Millán nos pide que no tengamos límites, que hagamos realidad nuestros sueños, que matemos nuestros gusanillos vitales, que seamos nosotros mismos y que, aún siendo críticos con el mundo que nos rodea (que es muy jodido), tratemos de disfrutar de la vida. De la mano de los Tricicle Paco Mir - Joan Gracia (directores), Millán Salcedo es capaz de ser ácrata, divertido, mordaz, disparatado y muy entrañable durante casi dos horas. No da, en absoluto, la sensación de ser un artista en retirada o que viva de las rentas pasadas. Millán tiene muchas cosas que decirnos, tiene mucho talento para contarnoslas y en no pocas ocasiones enjundia (como por ejemplo su recomendación de una vida pirolítica, que limpie su propia mierda, como los nuevos hornos).
Durante todo este verano mi familia y amigos nos hemos muerto de risa viendo los viejos videos de My13 colgados en youtube y Yo me subí a un piano verde ha sido una magnífica forma de continuar en modo humorístico mayor.
Os dejo uno de los videos que mas nos ha divertido en este olímpico verano:
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08/10/07
SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO en una tarde otoñal de Vitoria-Gasteiz
La semana pasada fui al teatro. Dentro del Festival de Teatro de Vitoria-Gasteiz.
Vi una de las diez mil versiones que de El Sueño de una noche de verano de W. Shakespeare se han hecho.
En este caso era una versión mediterraneo-flamenca. Se la debemos a Juan Bosco (versión), Tamzin Townsend (director), Antonio Carmona (musica) y a la compañía de Concha Busto.
Diversión a raudales. Teatro dentro del teatro. Pinceladas de clasicismo. Y, a veces, una sensación de musical que no me gustó nada.
A los actores les costó entrar en calor. A mi, como espectador, tambien. Pero al final pasé un par de horas largas la mar de divertidas.
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26/09/07
GARRICK de Tricicle
Hace un par de fines de semana vi el nuevo espectáculo del grupo catalán de mimo Tricicle titulado Garrick.
Este espectáculo de Tricicle se llama Garrick, como homenaje al primer cómico que fue consciente de su gran labor como risoterapeuta. Extracto de la web de Tricicle la explicación que elllos mismos dan sobre el personaje y este espectáculo:
En el siglo XVIII, con la primera revolución industrial, aparecieron las fábricas, los horarios laborales imposibles, el consumismo y, entre otros importantes avances de la humanidad, “las depresiones”. Los médicos de la época, ajenos a la futura invención del psicoanálisis y los antidepresivos, tuvieron que recurrir a un remedio natural e infalible para paliar tanta infelicidad: LA RISA. Los teatros de comedia se llenaron de pacientes que, aún teniéndolo todo, se sentían infelices y los actores, de alguna manera, se convirtieron en terapeutas emocionales. Uno de los “quitapenas” más reconocidos de esa época fue DAVID GARRICK, inglés, actor, escritor, productor y por encima de todo, un cómico infalible con el que nadie podía dejar de reírse. Después de 27 años de profesión nos hemos dado cuenta de que no somos actores; somos “RISOTERAPEUTAS QUITAPENAS” ; de modo que a partir de ahora actuaremos con batas blancas y no descartamos que en un futuro no muy lejano, nuestros servicios se incluyan en la Seguridad Social porque, como decía ERASMO DE ROTTERDAM, “reírse de todo es propio de tontos, pero no reírse nada lo es de estúpidos”.
Lo de la risoterapia en modo alguno es un chiste, pues está comprobado científicamente que la risa tiene efectos terapeúticos ciertos.
Y en este caso, reirme con Tricicle me reí un rato. Evadirme también me evadí. Y obviamente salí del teatro mucho más risueño y feliz de lo que había entrado.
Sin embargo, y sin ánimo de desmerecer en esta ocasión a Tricicle, grupo que me parece genial, creo que este espectáculo tiene un poco menos de profundidad teatral, comica y visual que otros trabajos de los catalanes. No quiero decir con esto que Garrick no sea francamente recomendable. En absoluto. Pero si anoto que la presencia de la palabra (hay un narrador omnipresente), así como el hecho de que los tricicle no solo hablen, sino que incluso canten, desconcierta un tanto y no se si no les resta algo de profundidad visual-teatral.
Sea como fuere estiré todos los músculos que se ponen en marcha con la risa. Y fue un espectáculo-conferencia (así la llaman ellos mismos) reconfortante.
Así que al Don't worry be happy le podríamos ahora añadir No enfermes, rie.
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05/11/06
VISITANDO AL SR. GREEN
Ayer vi en el Teatro Principal de Vitoria-Gasteiz la obra Visitando al Sr. Green. Nada esta mal en este montaje del actor Juan Echanove, que debuta como director teatral. Pero, la verdad, nada está excesivamente bien. Los actores son muy buenos, pero no brillan. La historia no es increible, pero tampoco rebosa credibilidad. Vamos que no me ha enganchado. Y eso que a Pere Ponce, desde Amo tu cama rica y a Echanove desde Turno de oficio les tengo un cariño y aprecio especiales. Pero ... este Visitando a Mr Green, como he dicho, no me enganchó.
11:57 Anotado en Teatro | Permalink | Comentarios (0) | Email esto
17/10/06
ELS JOGLARS - EN UN LUGAR DE MANHATTAN
El sábado pasado vi en el Teatro Principal de Vitoria a Els Joglars que interpretaban su montaje En un lugar de Manhattan. A este grandisimo grupo de treatro ya les había visto hace unos años (en el 2001) en Madrid con su trilogía. Yo de las tres obras de la trilogía ví dos: La increible historia del Doctor Floit y Mr Pla y Ubu President o los últimos días de Pompeya. La que vi el pasado sábado no hace sino ratificar todo lo que ya pensaba de ellos: inteligentes, sugerentes, irónicos, graciosos y con mucho más poso de lo que pueda parecer. La obra me pareció un festival de inteligencia en torno al desgaste del mito del Quijote y a la pretenciosidad de cierto teatro de tambien pretendida vanguardia. No me gustan las actividades políticas del Sr. Boadella. Defiendo su derecho a que las realice en paz, pero no las apoyo. Ahora, eso sí, como director teatral me descubro ante él. Y de lo de Ramón Fontsere, mejor no hablamos. Sin duda, uno de los mejores actores españoles de todos los tiempos.
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